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Bienvenidos a La Playlist del Yeyo

Bienvenid@ a mi rincón musical del siglo XX. Donde vive la magia.

Si decides navegar por estos mares, pronto descubrirás que me he quedado anclado en el siglo pasado. Y no podría estar más orgulloso. Este pequeño fondeadero, perdido en el vasto océano de internet, es un lugar donde las historias suenan y la música se cuenta. ¿O es al revés? El caso es que en sus publicaciones te narro relatos con banda sonora. ¡O quizá te convierto un disco en narrativa! ¡Bueno, no sé!

Tú decides si vienes por las historias o por las canciones. Este fondeadero abraza ambas cosas. En cualquier caso, aquí se combinan narrativa y buena música. La mejor música del siglo XX.
Publicado enero 19, 2026 por Aurelio Vázquez Sánchez con 0 comentarios

Simple Minds-Sister Feelings Call

Interpretación visual de Sister Feelings Call de Simple Minds-La Playlist del Yeyo

📊 DATOS CLAVE:Álbum complementario de 'Sons and Fascination' que brilla con luz propia | Grabado en una etapa de enorme creatividad experimental en Londres | Incluye la icónica "The American" y la atmosférica "Theme for Great Cities" | Producido por Steve Hillage, capturando el sonido hipnótico y progresivo de la banda


"Es un maravilloso despliegue de técnica, de electrónica, es realmente una explosión de sonido, vanguardista, innovadora, y espectacular, para aquellos años"


Menú de Contenido:

  • 1. El Código del Sena (Narrativa)
  • 2. El Archivo Multimedia (Vídeo)
  • 3. El Podcast del Yeyo (Audio)
  • 4. Epílogo y Reseña técnica
  • 5. La Opinión del Yeyo

EL CÓDIGO DEL SENA

El invierno de 1981 se había instalado en París como un invitado que no sabe cuándo marcharse, tiñendo las avenidas de un gris plomizo que parecía filtrado por la lente de una cámara antigua. Julian Vane subió el cuello de su gabardina mientras cruzaba el Pont de Neuilly, sintiendo cómo el viento gélido del Sena buscaba cualquier resquicio en su ropa para recordarle que era un extraño en una ciudad que solo hablaba el lenguaje de la indiferencia. Julian no era un turista, ni tampoco un exiliado romántico de los que pululaban por el Barrio Latino; era un cazador de geometrías, un fotógrafo obsesionado con la frialdad de los nuevos centros urbanos que estaban redibujando Europa. En su bolso de lona, junto a los carretes de película de alto contraste, descansaba un objeto que se había convertido en su brújula moral y artística: un cassette de cromo donde había grabado, con pulcritud casi obsesiva, las pistas de un álbum que parecía haber sido compuesto exclusivamente para ser escuchado entre el hormigón y el cristal.

Aquel disco, Sister Feelings Call, poseía una cualidad que Julian no encontraba en las producciones más amables de la época. Era una obra desgajada, un gemelo oscuro que Simple Minds había dejado respirar por sí solo, lejos de la sombra de su hermano mayor. Para Julian, la música de Jim Kerr y los suyos en aquel momento no era solo pop vanguardista; era una arquitectura de sonido que reflejaba la paranoia y la modernidad de una década que acababa de nacer. Mientras caminaba hacia el complejo de La Défense, el joven fotógrafo sacó un pequeño cuaderno de notas de su bolsillo. En la primera página, bajo un sello circular que rezaba "La Playlist del Yeyo: Notas de un náufrago urbano", había escrito una frase que resumía su estado de ánimo: "Hay discos que se escuchan y discos que se habitan. Este es una ciudad en sí mismo".

junto al arco de La Defensa

Julian se detuvo frente a un escaparate apagado, observando su propio reflejo distorsionado en el vidrio. La ciudad, a esa hora en que la luz del día se rinde ante los fluorescentes, se sentía como un organismo vivo, mecánico y un tanto peligroso. Fue entonces cuando ajustó los auriculares de su Walkman y pulsó la tecla "Play". El mecanismo giró, el siseo de la cinta desapareció y, de repente, el mundo exterior perdió su sonido ambiente para ser sustituido por una pulsación rítmica que parecía emanar directamente del asfalto. No era una melodía amable; era una declaración de intenciones, un bajo que caminaba con la seguridad de quien conoce todos los callejones oscuros de la metrópolis.

El análisis que Julian solía hacer de este inicio era siempre el mismo: el grupo de Glasgow había logrado capturar el "zeitgeist" europeo sin decir una sola palabra. La ausencia de voz en el arranque del álbum no era una carencia, sino una elección estética radical. En sus notas para el blog, Julian destacaba cómo Derek Forbes, el bajista, lograba crear una tensión constante que servía de cimiento para que los sintetizadores de Mick MacNeil dibujaran estelas de luz, como los faros de los coches cruzando un bulevar bajo la lluvia. Era el sonido de la eficiencia, de la alienación y, paradójicamente, de una extraña libertad que solo se encuentra cuando uno decide ser un observador anónimo en una ciudad de millones de almas.

Theme for Great Cities

Justo cuando el tema alcanzaba su clímax hipnótico, el ojo de Julian, entrenado para detectar cualquier anomalía estética, se fijó en un movimiento inusual cerca de la boca del metro de Esplanade de La Défense. Un hombre con un maletín de cuero oscuro se apoyaba contra una columna, mirando nerviosamente hacia los lados. Segundos después, una mujer de apariencia aristocrática, vestida con un abrigo de piel sintética que brillaba bajo las luces de vapor de sodio, se acercó a él. No hubo palabras. Solo un intercambio rápido, un roce de manos que Julian capturó instintivamente con su Leica. El clic del obturador fue silenciado por el ritmo de la música en sus oídos.

Julian sintió una descarga de adrenalina. Aquello no parecía un encuentro amoroso, sino algo mucho más aséptico y profesional. Decidió seguirlos a una distancia prudencial, dejando que el pulso del post-punk guiara sus pasos por los pasillos de baldosas blancas del metro.

El Podcast del Yeyo

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Reino Unido

La mujer se detuvo frente a un mapa del metro, pero no parecía buscar una dirección. Julian se colocó a unos metros, fingiendo revisar su cámara. En ese momento, ella se giró y sus miradas se cruzaron. No había miedo en sus ojos, sino una curiosidad gélida, casi metálica.

—Esa cinta que escuchas... —dijo ella, con un acento francés que cortaba el aire como una cuchilla— es demasiado moderna para alguien que usa una cámara tan vieja.

Julian, sorprendido de que ella hubiera notado su Walkman en medio del silencio del pasillo, respondió bajándose los auriculares:

—Es Sister Feelings Call. Es el sonido de lo que viene, aunque haya sido grabado en el pasado reciente. Es crudo, directo... como esta ciudad.

—Un disco de transición —replicó ella con una sonrisa enigmática—. Simple Minds está dejando de ser una banda de club para convertirse en algo más, pero en este álbum todavía tienen el barro de Glasgow en las botas. Me gusta. Es... honesto.


Ella se presentó como Isabelle. No trabajaba para el gobierno ni para ninguna embajada, o al menos eso dijo. Trabajaba para una corporación interesada en "limpiar" el futuro. Mientras caminaban hacia la superficie, la conversación derivó de forma natural hacia la crítica musical, como si el peligro que Julian acababa de fotografiar fuera secundario frente a la importancia de un buen sintetizador.

—"The American" es la clave —dijo Isabelle mientras salían a la Place de la Concorde—. Es la canción donde admiten que Europa está siendo seducida por el brillo de Estados Unidos, pero lo hacen con una melancolía que solo un europeo puede entender. Es una crítica envuelta en una melodía pop perfecta.

Pasaron por delante de un bar, e Isabelle le hizo un gesto con la cabeza, invitándolo a tomar algo en el. Julian, asintió, y entraron. Localizaron una mesa vacía junto a la ventana y se sentaron. 

The American

La música de The American inundó la mente de Julian mientras observaba a Isabelle. Esa canción era el eje central del disco. Analizándola con detenimiento, uno podía percibir la dualidad de la banda: el deseo de ser masivos y la necesidad de seguir siendo vanguardistas. La letra, críptica y evocadora, hablaba de una identidad que se desvanece ante el empuje cultural del otro lado del Atlántico. En el contexto de su aventura, Julian sentía que él mismo era ese "Americano" metafórico, un extraño tratando de descifrar un código que no le pertenecía.

Julian e Isabelle en el bar

—Lo que fotografiaste en La Défense no era un secreto de estado, Julian —confesó Isabelle, bajando la voz mientras el camarero servía dos copas de vino tinto—. Eran los planos de la nueva red de fibra que conectará los bancos de Europa. Información que vale millones. Pero lo que importa no es el dato, sino quién tiene el control del flujo. Como en la música: no importa la nota, sino el ritmo que la sostiene.

De repente, un coche negro frenó en seco frente al café. Dos hombres con gafas de sol, a pesar de la oscuridad de la noche, bajaron con paso decidido, pero no para que subieran ellos.

Isabelle no esperó a que se acercaran. Agarró a Julian por la manga de su gabardina con una fuerza inesperada y le gritó al oído por encima del estruendo de los sintetizadores que aún tronaban en su Walkman:

—Es hora de ver si tu juventud es tan maravillosa como dicen los Simple Minds en la cuarta pista del disco —dijo ella, agarrando a Julian por el brazo—. ¡Corre!

La persecución comenzó. No por calles estrechas, sino por los amplios bulevares que permitían alcanzar velocidades suicidas. Julian sentía el viento golpeando su rostro mientras subían al Citroën de Isabelle. El motor rugió, y él volvió a ponerse los auriculares. Necesitaba esa última dosis de energía, esa mezcla de optimismo y urgencia que solo una canción podía darle en ese momento de caos.

Wonderful in Young Life

La canción estalló en sus oídos. Wonderful in Young Life era, para Julian, la pieza más subestimada del álbum. Tenía esa luminosidad que contrastaba con la oscuridad de los temas anteriores, una celebración de la vitalidad en medio de un mundo que se volvía cada vez más frío y tecnológico. Mientras Isabelle esquivaba el tráfico, Julian sentía que la música le daba una invulnerabilidad momentánea. La crítica solía decir que este tema era el puente hacia el sonido más comercial que la banda abrazaría después, pero en aquel coche, rodeados de sombras y luces de neón, sonaba como un himno de resistencia.

Lograron perder a sus perseguidores en el laberinto de calles cerca de Montmartre. El coche se detuvo en un mirador desde donde se dominaba todo París. El sol empezaba a asomar tímidamente, tiñendo de rosa los tejados de zinc. Isabelle respiraba agitada, pero mantenía esa elegancia imperturbable.

—Lo hemos logrado —susurró ella—. Tienes las fotos. El mundo sabrá quién está construyendo las jaulas de cristal del futuro.

despedida con un beso

Julian miró su cámara. Sabía que aquellas imágenes terminarían en la redacción de su revista, pero también sabía que la verdadera historia, la que importaba, era la que acababa de vivir al ritmo de Sister Feelings Call. Había sido una noche de revelaciones, donde la música y la vida se habían fundido de forma orgánica, demostrando que un disco puede ser mucho más que una colección de canciones: puede ser la banda sonora de una revolución personal.

Isabelle le dio un beso fugaz en la mejilla, montó en su citroen y desapareció entre los callejones antes de que él pudiera decir nada. Julian se quedó solo, viendo cómo París despertaba. Abrió su cuaderno, pasó a la última página de su crónica y escribió: "A veces, la respuesta no está en lo que vemos, sino en lo que escuchamos mientras miramos". Debajo, dibujó una vez más el logo de La Playlist del Yeyo, cerrando el capítulo de una noche que nunca olvidaría.

Epílogo y Reseña

icono radio

Publicado originalmente el 7 de septiembre de 1981, Sister Feelings Call no nació como un álbum independiente, sino como un disco de acompañamiento que se entregaba gratuitamente con las primeras copias del álbum de estudio Sons and Fascination. Sin embargo, la fuerza de sus composiciones era tal que la discográfica Virgin decidió publicarlo por separado apenas unos meses después, reconociendo que contenía algunas de las piezas más innovadoras de la carrera de Simple Minds. En términos de ventas, aunque su naturaleza inicial de "bonus disc" dificultó que alcanzara las cifras millonarias de sus sucesores, el conjunto de ambos discos llegó al puesto número 11 en las listas del Reino Unido, consolidando a la banda como los nuevos líderes de la vanguardia británica.

epilogo sister feelings call

La crítica de la época recibió el disco con una mezcla de desconcierto y fascinación; medios como NME y Melody Maker destacaron la transición hacia un sonido más europeo y electrónico, alejándose del punk para abrazar el krautrock y la experimentación. Con el paso de las décadas, la valoración de Sister Feelings Call solo ha crecido. Hoy es considerado un disco de culto esencial, un momento de libertad creativa absoluta antes de que la banda se convirtiera en un fenómeno de estadios con "Don't You (Forget About Me)". Se le califica actualmente como una obra maestra del post-punk y la New Wave, un ejercicio de atmósfera y ritmo que sigue sonando tan moderno y relevante como la noche en que Julian Vane caminó por las sombras de París buscándose a sí mismo.

La Opinión del Yeyo

logo opinion

Este pedazo de disco, según mi humilde punto de vista, es un homenaje a la experimentación con el sonido. Creo recordar por aquellos entonces, en los años 80, las bandas querían sorprender a sus fans y al resto, con nuevos sonidos, utilizando sintes, cajas de ritmos, o esas famosas guitarras de teclados, keytars, que se extendieron mucho por aquella maravillosa década de los 80. Pues los Simple Minds, en estos primeros 80’s, fueron unos grandes creadores, no fueron los precursores, pues ya se había inventado, pero ellos llevaron esa experimentación a unos niveles realmente increíbles, y este Sister Feelings Call, tiene unos temas deliciosamente innovadores para aquellos años.

Su sonido era raro, muy vanguardista para lo que sonaba entonces, pero a mi me encantaba. Y para muestra, un botón. Me he dejado este video con esta canción para esta sección de mi opinión, para mostraros mi idea. Es Sound in 70 Cities y en mi opinión, refleja a la perfección, esa visión experimental que tenían los Simple Minds, y los sonidos nuevos que creaban, y con los que nos sorprendían. Aun recuerdo que en este tema, el sonido repetitivo que suena parece el mugir de una vaca, y cuando lo escuchábamos mis amigos y yo, en aquel tiempo, nos reíamos mucho. Pero nos encantaba.

Por lo demás, quiero destacar esa primera canción del álbum, Theme for Great Cities, que es la estrella del disco, y se ha convertido en uno de los temas mas destacados de la banda escocesa, y mas queridos por sus fans, entre los que me incluyo. Es un maravilloso despliegue de técnica, de electrónica, es realmente una explosión de sonido, vanguardista, innovadora, y espectacular, para aquellos años. Tiene un ritmo vibrante, trepidante, que quiere mostrar el ritmo de la vida urbana, de las ciudades, y a fe mía que lo consigue. Si me apuras, incluso te pone nervioso, es estresante, como la propia dinámica urbana. Pero demoledor. Rotundo, y grandioso.

opinion yeyo

Pero el resto de temas del álbum, no baja el nivel, son diferentes, sin duda, pero si te gusta escuchar música innovadora, vanguardista, y novedosa para aquellos años, este disco es una opción muy válida. Te aseguro que escucharla detenidamente, te ofrecerá sensaciones muy sugerentes y fascinantes. Canciones como League of Nations, o Careful in Career, aparte de las ya citadas en la trama de este post, te van a aportar nuevas emociones, y sensaciones, que no habrás vivido en aquellos años 80, si es que los viviste. Y si no los viviste, te darán una muestra de la motivación que tenían muchos artistas para innovar y revolucionar el mundo de la música, por aquellos años.

La Playlist del Yeyo, debe incluir este pedazo de disco en su contenido, por lo valioso y extraordinario de sus argumentos. Sin duda lo merece.

Si te consideras admirador, fan o simplemente quieres entretenerte un poco más con esta banda escocesa, que es Simple Minds, te propongo que le eches un vistazo a estos nuevos post de La Playlist del Yeyo, que versan sobre algunos discos de las Mentes Simples, como por ejemplo, New Gold Dream(81-82-83-84), o Empires & Dance

Podeis visitar la página de La Playlist del Yeyo, en la que están ubicados todos los videos colgados en el blog, a modo de playlist, incluidos los de los Simple Minds, para que los disfruteis todos juntos, y en el orden que querais. También teneis una página con el Catálogo que contiene todos los discos que tiene relatados y analizados, La Playlist del Yeyo. Y si buscas una canción o un video que no está en La Playlist del Yeyo, lo puedes localizar en el Buscador del Yeyo, procurando especificar bien el video o canción que quieres localizar.

¡¡Hasta la próxima!!


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