Selecciona tu idioma:

Bienvenidos a La Playlist del Yeyo

Bienvenid@ a mi rincón musical del siglo XX. Donde vive la magia.

Si decides navegar por estos mares, pronto descubrirás que me he quedado anclado en el siglo pasado. Y no podría estar más orgulloso. Este pequeño fondeadero, perdido en el vasto océano de internet, es un lugar donde las historias suenan y la música se cuenta. ¿O es al revés? El caso es que en sus publicaciones te narro relatos con banda sonora. ¡O quizá te convierto un disco en narrativa! ¡Bueno, no sé!

Tú decides si vienes por las historias o por las canciones. Este fondeadero abraza ambas cosas. En cualquier caso, aquí se combinan narrativa y buena música. La mejor música del siglo XX.
Publicado febrero 16, 2026 por Aurelio Vázquez Sánchez con 0 comentarios

U2-War

Interpretación visual de War de U2-La Playlist del Yeyo


"Este disco es uno de esos recuerdos que te marca la vida, que te graba a fuego la fotografía de tu vida en aquellos años en los que disfrutabas de sus canciones. No solo está Sunday Bloody Sunday, también está New Year’s Day, pedazo de tema, genial, apoteósico, que ha pasado a la historia de la música, del rock, y yo tengo la suerte y el orgullo de poder decir a mis nietos, que esa canción yo la vi nacer. Pero en conjunto el álbum es tremendamente bueno, enérgico, brusco, pero hermoso; si lo escuchas de principio a fin, disfrutas de una experiencia auditiva, sencillamente maravillosa, se te van los pies, te tienes que mover sí o sí. Escuchar esa voz de Bono, la guitarra de The Edge, realmente deliciosa, la batería de Mullen, tan estruendosa como siempre, o el bajo rítmico de Clayton, me da la vida, me produce una sensación de placer y de satisfacción tal, que forma parte de esos detalles que en pequeñas dosis, conforman la “Felicidad”, tal y como yo la entiendo".


📊 DATOS CLAVE:U2 | War (1983) | #1 UK Albums Chart, #12 Billboard 200 | Ventas superiores a 11 millones | "Sunday Bloody Sunday", "New Year's Day" | Grabado en Windmill Lane Studios con el sonido de batería capturado en un pasillo para lograr su icónica sequedad militar.

Menú de Contenido:

  • 1. Belfast: latidos de War (Narrativa)
  • 2. El Archivo Multimedia (Vídeo)
  • 3. El Podcast del Yeyo (Audio)
  • 4. Epílogo y Reseña técnica
  • 5. La Opinión del Yeyo

Belfast: Latidos de War

El cielo color plomo de Belfast

Belfast, marzo de 1983. El invierno no se marchaba de Irlanda del Norte; se quedaba estancado en los callejones de ladrillo rojo, mezclándose con el humo de las chimeneas de turba y el olor a caucho quemado de las barricadas de la noche anterior. Para Liam O’Donnell, la ciudad no era más que una escala de grises que intentaba capturar a través del visor de su Leica M3.

Liam no buscaba la gloria, buscaba la verdad en un lugar donde la verdad era un lujo que nadie podía permitirse. Trabajaba a tiempo parcial en un pequeño laboratorio fotográfico cerca de Donegall Square, pero sus mejores fotos —las que nunca publicaría por miedo a terminar en una zanja— estaban guardadas en cajas de zapatos bajo su cama. En su barrio, el sector obrero de Falls Road, la vida se medía según la distancia entre un control militar y el siguiente.

Aquel miércoles, la atmósfera estaba más cargada de lo habitual. Los muros hablaban a través de murales gigantescos: rostros de mártires con fusiles y palomas de la paz que parecían haber olvidado cómo volar.

- ¡Liam! ¿Vas a quedarte ahí mirando el aire o vas a ayudarme con esto? - la voz de Siobhan, su hermana pequeña, cortó el aire como un látigo.

Siobhan era todo lo que Liam no era: fuego frente a su hielo. A sus veinte años, sus ojos verdes destellaban con una rabia alimentada por años de ver a su padre ser humillado en los astilleros de Harland & Wolff solo por sus apellidos. Ella no creía en la neutralidad de una lente. Llevaba una bufanda de lana basta con los colores republicanos y repartía panfletos que hablaban de derechos civiles y resistencia obrera.

El Podcast del Yeyo

Logo Spotify

España

Reino Unido

- Hay una marcha bajando por Castle Street -continuó ella, ajustándose la chaqueta de cuero-. Los estibadores se han unido a los estudiantes. Dicen que el ejército ha bloqueado los accesos. Si no estás allí para retratar cómo nos empujan, nadie lo creerá.

Liam suspiró, sintiendo el peso de la cámara colgada al cuello. Sabía que la "algarabía", como la llamaban los periódicos londinenses, era en realidad un barril de pólvora a punto de estallar. Se encaminaron hacia el centro, sorteando las patrullas de soldados británicos que, con apenas dieciocho años y dedos nerviosos en el gatillo, vigilaban desde las esquinas.

Al llegar a la intersección principal, el estruendo era ensordecedor. No era música, eran gritos, silbatos y el metálico golpeteo de las amas de casa golpeando las tapas de los cubos de basura contra el suelo -el código ancestral de Belfast para avisar de que venían los "Tommies"-. En medio de la multitud, un grupo de jóvenes desafiantes ondeaba una sábana blanca donde alguien había pintado con spray negro un nombre que empezaba a sonar en todas las radios piratas de la ciudad: U2.

Liam y Siobhan

- ¿Has oído el nuevo disco que ha salido esta semana, Liam? -gritó Siobhan sobre el tumulto, mientras se encaraba a una línea de policías del RUC (Royal Ulster Constabulary)-. Se llama War. Dicen que esos chicos de Dublín por fin han tenido el valor de decir lo que pasa aquí.

Liam no respondió. Estaba demasiado ocupado encuadrando la escena: a un lado, la fuerza bruta del estado; al otro, la desesperación de un pueblo que ya no tenía nada que perder. En ese momento, un bote de gas lacrimógeno cruzó el cielo gris como un cometa de mal agüero. El estallido fue el inicio de algo más que un disturbio. Fue el redoble de batería que Liam llevaba escuchando en su cabeza toda la mañana.

Siobhan corrió hacia la primera línea, con la bufanda cubriéndole la boca. Liam apretó el disparador. Click. La historia estaba ocurriendo, y el sonido que la acompañaba era seco, marcial y urgente.

El eco de las botas

El primer estallido no fue una bomba, sino el sonido seco de un bote de gas lacrimógeno rebotando contra el pavimento mojado de Castle Street. Liam sintió el picor en los ojos antes de ver el humo blanco serpenteando entre la multitud. A su lado, Siobhan no retrocedió; se ajustó la bufanda sobre la nariz y levantó su pancarta como si fuera un escudo.

En ese instante, el caos encontró su ritmo. No era un desorden aleatorio. Era un redoble marcial, obsesivo, que parecía brotar de las entrañas de la ciudad. Liam, con el dedo pegado al disparador de su Leica, recordó el vinilo que había comprado esa misma mañana en una tienda de discos. La primera pista de War. Sunday Bloody Sunday

Ese redoble de Larry Mullen Jr. no era una invitación al baile, era una advertencia.

- ¡Liam, muévete! -gritó Siobhan, tirando de su chaqueta mientras un grupo de jóvenes empezaba a lanzar adoquines contra el blindado Saracen que avanzaba pesadamente.

Se refugiaron en un portal mientras la calle se convertía en un campo de batalla. Liam sacó el cassette de su bolsillo y lo miró como si buscara respuestas.

- Escucha esto, Siobhan -dijo él, poniéndose uno de los auriculares del Walkman y ofreciéndole el otro-. Es lo que está pasando ahí fuera.

Siobhan escuchó apenas unos segundos. La voz de Bono, herida y urgente clamaba: "I can't believe the news today".

- Es crudo -susurró ella, mientras el eco de los disparos de pelotas de goma puntuaba la canción-. Demasiado real.

- Es que es una crítica directa, Siobhan -explicó Liam, ajustando el enfoque de su cámara hacia un niño que lloraba frente a una pared grafiteada-. Steve Lillywhite, el productor, ha quitado todos los adornos. No hay sintetizadores brillantes ni atmósferas etéreas como en el disco anterior. Aquí el sonido es seco, casi militar. La batería suena como si estuviera grabada en el pasillo de una cárcel. Es un disco que no te deja escapar.

bandera blanca

Siobhan asintió, devolviéndole el auricular.

- "Sunday Bloody Sunday"... -repitió ella-. No es una canción rebelde, Liam. Es una canción de hartazgo. Bono está harto de que los domingos en esta isla se escriban con sangre.

Liam disparó una foto justo cuando una bandera blanca, improvisada con una sábana, se alzaba entre el humo. Era el contraste perfecto: la agresividad del post-punk de U2 contra el deseo desesperado de que todo terminara. El álbum War acababa de ser lanzado, pero en ese rincón de Belfast, parecía que siempre hubiera estado allí, narrando su propia tragedia en tiempo real.

El Reloj del Juicio Final

La noche cayó sobre Falls Road como una manta húmeda. Liam y Siobhan regresaron a su apartamento, un pequeño tercer piso donde el papel pintado se despegaba por la humedad y las ventanas estaban reforzadas con cinta aislante para evitar que estallaran con las ondas expansivas.

Liam dejó su Leica sobre la mesa y encendió el pequeño transistor. No buscaba noticias; buscaba evasión, pero el aire estaba tan cargado que incluso las ondas de radio parecían traer interferencias de misiles y amenazas lejanas. En 1983, el miedo no solo era el IRA o el ejército británico; era el fin del mundo. Reagan y Andropov jugaban al ajedrez con cabezas nucleares, y en Irlanda, nos sentíamos en el medio del tablero.

Siobhan sacó dos cervezas tibias y se sentó en el suelo, frente al tocadiscos donde ahora giraba la cara A de War.

- "Seconds" -dijo Liam, señalando el plato del giradiscos-. Escucha ese bajo de Adam Clayton. Es hipnótico, pero hay algo profundamente inquietante en él.

De repente, unas voces infantiles surgieron de los altavoces, contando hasta diez antes de una explosión imaginaria. Siobhan se estremeció.

- Es una crítica brillante al absurdo nuclear -comentó Liam, mientras limpiaba el objetivo de su cámara—. U2 aquí se aleja del conflicto local de Irlanda para mirar al mundo. Fíjate en cómo la voz de The Edge toma el relevo de Bono al principio. Es un tema que suena casi bailable, con ese ritmo funk-punk, pero la letra te está diciendo que solo hace falta un segundo para que todo desaparezca. "It takes a second to say goodbye".

Liam y Siobhan en casa

- Es lo que sentimos aquí cada vez que salimos de casa, ¿no? -respondió Siobhan con amargura-. Ese segundo entre ver un coche sospechoso y que el mundo salte por los aires.

- Exacto. Por eso el disco es tan cohesivo. No separa la guerra de las trincheras de la guerra de los despachos. En "Seconds", la banda demuestra que han madurado. Ya no solo son chicos de Dublín gritando sus penas; ahora analizan la psicosis colectiva de la década de los 80. La producción es tan minimalista que te obliga a escuchar cada palabra, cada amenaza.

El silencio que siguió a la canción fue roto por el sonido de un helicóptero Lynx sobrevolando su tejado. El haz de luz del buscador barrió el salón, filtrándose por las rendijas de las persianas y dibujando líneas de luz blanca sobre el rostro de Liam.

Siobhan se levantó y apagó la luz. La paranoia de la canción se había materializado en su cuarto. En Belfast, el tiempo no se medía en horas, sino en los segundos de paz que podías robarle al miedo.

La nieve sobre el muro

La helada llegó sin avisar, cubriendo Belfast con un manto blanco que parecía querer ocultar las cicatrices de la ciudad. Las calles, normalmente bulliciosas con gritos y sirenas, estaban extrañamente silenciosas, como si la nieve hubiera amortiguado el conflicto. Pero Liam sabía que la paz era solo una ilusión.

Una tarde, Siobhan regresó al apartamento con el rostro pálido y la mirada tensa. Llevaba un sobre de papel estraza bien sujeto bajo el brazo.

- Tengo que ir al sur -dijo, sin preámbulos, mientras Liam revelaba unas fotografías en el minúsculo cuarto de baño que usaba como cuarto oscuro. El olor a químicos flotaba en el aire. - ¿Al sur? ¿Ahora? Con esta nieve… -Liam salió del baño, secándose las manos en un trapo. - No es un encargo cualquiera. Necesitan que lleve esto a Dublín. Es información.

El sobre. Esas palabras siempre significaban problemas. Liam se acercó al tocadiscos y puso el siguiente tema de War.

El piano melancólico de "New Year's Day" llenó la pequeña sala. La voz de Bono, aunque potente, sonaba a la vez esperanzadora y desesperada.

- Es curioso -dijo Liam, bajando el volumen ligeramente-. Esta canción, "New Year's Day", la compusieron pensando en Lech Walesa y el movimiento Solidaridad en Polonia, después de que impusieran la ley marcial. Querían dar esperanza. Pero aquí, para nosotros, con la nieve y la separación de la isla… suena a otra cosa.

Siobhan se sentó en el alféizar de la ventana, mirando los copos de nieve caer sobre los tejados. - No es solo Polonia -murmuró ella-. Es cualquier lugar donde la gente lucha por la libertad contra un poder que los oprime. La esperanza del año nuevo, ¿sabes? Una nueva oportunidad. Pero aquí, el año nuevo solo significa que seguimos en el mismo lugar, o peor.

Liam se apoyó en el marco de la puerta, observando a su hermana. - Ese bajo constante de Adam Clayton… Es como la marcha de los tanques, pero el piano de The Edge es el lamento. Y la guitarra distorsionada, como el viento helado en un día de enero. Es la canción más melódica del álbum, pero no pierde la tensión de War.

Siobhan se marcha al sur

- "He leído esta mañana en la NME que estos chicos han logrado lo imposible -dijo Liam, señalando la portada de la revista sobre la mesa-. Dicen que han convertido lo que iba a ser una simple canción de amor para Ali, la mujer de Bono, en un himno político que va a retumbar en todo el mundo. Y escuchándola ahora, con esta nieve cayendo... me creo cada palabra."

- Quizás sea eso lo que necesitemos -dijo Siobhan, poniéndose de pie y recogiendo el sobre-. Un himno. O al menos, un viaje que nos recuerde que hay algo más allá de estos muros.

Liam la observó mientras se ponía su abrigo y se ajustaba la bufanda. - Ten cuidado, Siobhan. La nieve no solo oculta los pasos; también esconde las trampas.

Ella le dedicó una sonrisa cansada. - Ya lo sé, hermano. Siempre lo supe.

Y con el eco de "New Year's Day" resonando en la habitación, Siobhan se adentró en la fría noche, la nieve cayendo sin cesar, sus pasos pronto borrados por el nuevo manto blanco.

Sombras en la frontera

El vehículo, ese viejo furgón Ford Transit de color blanco sucio es propiedad de la familia O'Donnell. Lo usaba su padre para transportar chatarra y materiales de los astilleros, y ahora Liam lo utiliza para moverse por las zonas rurales a hacer fotos; huele a gasoil, tiene una abolladura en la puerta del copiloto y la radio a veces solo sintoniza frecuencias de la policía si no golpeas el salpicadero.

Siobhan con el refugiado

Pero en realidad es el vehículo que Siobhan "toma prestado" cuando la causa lo requiere; y en esta ocasión, la causa lo requería.

El viaje hacia el sur era una odisea de controles militares y carreteras secundarias donde el asfalto cedía paso al barro y al hielo. Siobhan no iba sola en el viejo furgón. En la parte trasera, oculto bajo unas mantas de lana sucia, se encontraba un hombre cuyos ojos reflejaban un tipo de miedo que Siobhan conocía bien, pero que hablaba un idioma diferente. Era un joven que había escapado de la guerra en El Salvador, un "invitado" de los canales clandestinos de la iglesia, que Siobhan había recogido para llevárselo al sur; buscaba refugio en una isla que apenas podía refugiarse a sí misma.

Para romper el silencio sepulcral y el miedo del polizón, Siobhan encendió la radio. La cinta que Liam le había grabado empezó a escupir un ritmo tribal, caótico y lleno de percusiones metálicas.

- Es "The Refugee" -susurró Siobhan, mirando por el retrovisor al hombre que temblaba en la penumbra-. El disco se llama War, y esta canción... parece escrita para ti.

El ritmo de la batería de Larry Mullen Jr. en este tema es casi primitivo, una marcha que evoca el desplazamiento forzoso de miles de personas. Mientras el furgón se acercaba a la frontera, Siobhan analizaba el sonido: era la pista más experimental del álbum. La guitarra de The Edge no buscaba la belleza de "New Year's Day", sino que rascaba, molestaba, creaba una atmósfera de urgencia y desorden.

- Mi hermano dice que este tema es la prueba de que U2 no solo mira su propio ombligo irlandés -continuó ella, aunque no sabía si el hombre la entendía-. Critican cómo las potencias juegan con las vidas de los que no tienen nada. "The Refugee" es una bofetada a la indiferencia. Es sucia, es ruidosa y no te pide permiso para sonar. Es el corazón roto de alguien que ha perdido su hogar, ya sea en San Salvador o en Derry.

Al llegar al puesto de control de Newry, el corazón de Siobhan martilleó al mismo ritmo que la batería de la canción. Un soldado británico con el rostro pintado de camuflaje golpeó el cristal con su fusil. Ella bajó la ventanilla, el aire gélido inundó la cabina y la música de U2 siguió sonando, desafiante, desde los altavoces rotos.


El soldado miró el interior, miró el sobre de estraza y luego la mirada firme de la chica. En ese momento, la canción llegó a su clímax de percusión. Fue un segundo eterno, un pulso entre la autoridad y la humanidad, bajo el eco de un disco que estaba redefiniendo lo que significaba ser un refugiado en un mundo en llamas.

El pulso de la sangre

Siobhan consiguió pasar el control de Newry. La suerte, o quizá la distracción del soldado ante la música atronadora, le permitió seguir camino por las carreteras secundarias del condado de Louth. Pero la adrenalina no bajaba. Al contrario, el motor del furgón parecía latir en sincronía con el bajo de Adam Clayton que ahora retumbaba en la cabina.

"Two Hearts Beat As One" inundó el espacio. Es, sin duda, la canción más bailable de War, pero en este contexto, el ritmo no invitaba a la fiesta, sino a la huida.

- ¿Escuchas eso? -le gritó Siobhan al joven oculto atrás, aunque sabía que él no hablaba inglés-. Es el latido de este disco. Todo el mundo piensa que U2 solo sabe dar sermones, pero aquí demuestran que tienen groove. Mi hermano Liam siempre dice que es la respuesta de Dublín al sonido de la Motown, pero pasada por el filtro de la angustia post-punk.

Siobhan pisó el acelerador. El furgón vibraba. La crítica musical que Liam le había soltado tantas veces en el apartamento cobraba sentido ahora: en este tema, la banda suena compacta, agresiva pero melódica. Es una canción de amor, sí, pero un amor de supervivencia, de "nosotros contra el mundo". La voz de Bono sube y baja, desesperada, mientras la guitarra de The Edge hace esos rasgueos funk tan afilados que parecen navajas.

persecución

- "I don't know which way to go" -canturreó Siobhan, siguiendo la letra.

Era irónico. Ella sabía exactamente a dónde iba, pero no sabía si llegaría. El furgón, ese pedazo de metal que era su único refugio, se sentía pequeño frente a la inmensidad de la noche irlandesa. La canción es un motor; es el momento del álbum donde War deja de mirar a las banderas y empieza a mirar a las personas, a los corazones que laten juntos por miedo o por pasión.

De repente, unas luces largas aparecieron en el retrovisor. Un coche oscuro se acercaba a gran velocidad. Siobhan apretó el volante con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos. El pulso de la música y el de su propio corazón eran ahora uno solo.

Sombras en el retrovisor

Siobhan no podía apartar la vista del espejo. Los faros del Vauxhall Senator negro seguían allí, perforando la oscuridad y la lluvia, manteniéndose a una distancia tan precisa que resultaba insultante. No era un conductor agresivo; era un profesional de la vigilancia que la estaba dejando cocerse en su propia paranoia. Cada vez que Siobhan aceleraba en las rectas hacia las montañas de Dublín, la sombra negra replicaba el movimiento sin vacilar. Sabía que si no se libraba de ellos antes de llegar al punto de entrega en Temple Bar, todo el movimiento clandestino quedaría expuesto.

Apretó el volante a la derecha con tanta fuerza que le dolían los tendones. La adrenalina de "Two Hearts Beat As One" había mutado en algo más denso y oscuro, algo que necesitaba otro ritmo. Buscó en la guantera y metió la cinta que Liam le había grabado. El reproductor de cassette se conectó y empezó a sonar el penúltimo corte del álbum.

- "Surrender" -susurró Siobhan, como un mantra, mientras intentaba que su respiración se acompasara al ritmo sinuoso de la canción.

A diferencia de los ataques frontales de la cara A del disco, "Surrender" avanzaba con una elegancia nocturna. Mientras Siobhan maniobraba por curvas cerradas bajo la lluvia, la voz de Bono le hablaba de Sadie, una mujer atrapada en una vida al borde del abismo. "Es una crítica a la asfixia", pensó Siobhan. War no solo trataba de la guerra de trincheras, sino de la guerra contra el miedo constante que ella sentía ahora mismo.

Musicalmente, el tema es una pieza de orfebrería post-punk: la guitarra de The Edge no es un ataque aquí, es un brillo que aparece y desaparece entre las sombras, igual que los faros del coche de inteligencia que la acechaba. Los coros femeninos le daban un aire fantasmal, casi de película noir, elevando la tensión de la huida a algo casi espiritual.

maniobra de escape

En un movimiento desesperado, aprovechando un tramo donde la carretera se hundía bajo un puente de piedra, Siobhan apagó las luces del furgón durante un segundo eterno y giró violentamente hacia un camino de servicio oculto por la maleza de los Wicklow. El Vauxhall Senator, confiado en su trayectoria, pasó de largo a toda velocidad, sus luces rojas perdiéndose en la neblina hacia Glendalough.

Siobhan dejó caer la cabeza sobre el volante. Estaba empapada en sudor frío. La canción seguía sonando: "I'm not defenseless...".

U2 tenía razón en su propuesta estética para este tema: no siempre hace falta gritar para resistir. A veces, la mayor victoria es simplemente saber cuándo desaparecer. Había logrado salvar al refugiado y el sobre estaba a salvo, pero la sensación de ser una pieza en un tablero de ajedrez gigante nunca la abandonaría. La ciudad no se había rendido, pero ella, por esa noche, había conseguido su propia tregua.

Una nueva canción

Habían pasado tres días desde la huida en las montañas. Siobhan había regresado a Belfast bajo una lluvia fina y persistente que parecía querer lavar la sangre y el hollín de las calles. Liam la esperaba en el muelle de Portrush, lejos del bullicio de Falls Road, donde solo el graznido de las gaviotas y el batir de las olas contra las rocas negras rompían el aire.

Se sentaron en el capó del viejo furgón O'Donnell, que ahora descansaba con el motor frío. Liam sacó el pequeño reproductor y pulsó el play por última vez. La última canción de War comenzó a flotar sobre el Atlántico.

- "40" -susurró Liam-. Dicen que la grabaron en los últimos diez minutos de la sesión de grabación, cuando ya no les quedaba tiempo en el estudio. Bono simplemente abrió la Biblia por el Salmo 40 y empezó a cantar.

La música era distinta a todo lo anterior. No había redobles militares, solo una línea de bajo profunda y una guitarra con un delay infinito que parecía perderse en el horizonte.

- Es el final perfecto para un disco llamado Guerra -dijo Siobhan, mirando el sobre de estraza vacío que ahora era solo un papel arrugado en su bolsillo-. Después de toda la rabia de "Sunday Bloody Sunday" y la paranoia de "Seconds", U2 nos deja con una pregunta: "How long to sing this song?". ¿Cuánto tiempo más vamos a estar así, Liam?

relax frente al atlantico

Liam no respondió de inmediato. Sabía que la banda, con este álbum, no pretendía dar soluciones políticas, sino reflejar el cansancio espiritual de una generación. La crítica de la época calificó este cierre como un acto de "fe valiente" en medio del nihilismo post-punk. Mientras los otros grupos cantaban al vacío, estos cuatro chicos de Dublín se atrevían a pedir una "nueva canción".

- Lo triste es que la respuesta a esa pregunta no depende de una canción, Siobhan -respondió Liam finalmente-. Las aspiraciones de Bono son las mismas que las nuestras: poder caminar por la calle sin mirar atrás, que el coche negro del retrovisor sea solo un coche y no una sombra del Estado. Pero la realidad es este cielo gris. El disco termina, pero la guerra sigue ahí fuera.

Se quedaron en silencio mientras la voz de Bono se desvanecía repitiendo la pregunta una y otra vez. Era un final melancólico porque aceptaba la derrota del presente, pero realista porque mantenía la dignidad de la espera. Siobhan se ajustó su bufanda verde y naranja, que ya empezaba a deshilacharse.

Habían sobrevivido a una misión, habían escuchado el rugido de un disco que cambiaría la historia del rock, pero al levantarse del furgón para volver a casa, ambos sabían que mañana volverían a despertarse con el sonido de los helicópteros. La "nueva canción" todavía tendría que esperar.

Epílogo y Reseña

icono radio

Lanzado el 28 de febrero de 1983, War fue el álbum que catapultó a U2 al superestrellato mundial, logrando desbancar al mismísimo Thriller de Michael Jackson del número uno en las listas británicas. 

epilogo war

Fue una anomalía comercial: un disco crudo, sin apenas sintetizadores en plena era del synth-pop, grabado con un presupuesto ajustado y bajo la presión de una banda que se sentía al borde del abismo tras el tibio recibimiento de October.

Con más de 11 millones de copias vendidas, el disco transformó el conflicto irlandés en una preocupación global y estableció el sonido "marcial" de la batería de Larry Mullen y los ecos infinitos de The Edge como marcas registradas. La crítica de la época, aunque inicialmente dividida por la "mesianidad" de Bono, acabó rindiéndose ante la honestidad brutal de su propuesta. Hoy, décadas después, War es considerado el pilar sobre el que se construyó la épica del rock de estadio, un testamento sónico de una era de miedo nuclear y tensiones sociales que, desgraciadamente, nunca termina de sonar anticuado.


La Opinión del Yeyo

logo opinion

Este maravilloso War de U2, me retrotrae a los años de mi mas tierna juventud. Cuando empezaba a salir con mis amigos de marcha, descubrimos un garito en el Carmen, de Valencia, cuando todavía no era el Carmen que es hoy en día. Ese garito era Calcatta, mi pub de referencia, y mi visita obligada todos los fines de semana. ¡Cuánta música he escuchado en ese local! ¡Y cuantos recuerdos me trae! Sunday Bloody Sunday, la escuché por primera vez allí. Y todos nos volviamos locos. Era la llamada a la pista, era la hora de moverse, de mostrar nuestras energías, nuestros bríos... Era la hora de la juventud.

opinion yeyo

Ya no éramos críos, éramos adultos, o eso creíamos. Teníamos una ligera idea de que esta canción reflejaba la complicada situación de Irlanda del norte, y del Ulster, pero esa problemática nos quedaba lejos, la veíamos por la tele, si, pero bastantes problemas teníamos nosotros entonces, como para preocuparnos de los ajenos. Los estudios, el trabajo, la familia, los padres, y luego la modernización española que comenzó con Felipe González, la OTAN, la Unión Europea, ufff, eso era mucho para nuestras, aun verdes, cabezas adultas.

Este disco es uno de esos recuerdos que te marca la vida, que te graba a fuego la fotografía de tu vida en aquellos años en los que disfrutabas de sus canciones. He citado Sunday Bloody Sunday, pero también está New Year’s Day, pedazo de tema, genial, apoteósico, que ha pasado a la historia de la música, del rock, y yo tengo la suerte y el orgullo de poder decir a mis nietos, que esa canción yo la vi nacer. Pero en conjunto el álbum es tremendamente bueno, enérgico, brusco, pero hermoso; si lo escuchas de principio a fin, disfrutas de una experiencia auditiva, sencillamente maravillosa, se te van los pies, te tienes que mover sí o sí. Escuchar esa voz de Bono, esa guitarra de The Edge, realmente deliciosa, la batería de Mullen, tan estruendosa como siempre, o el bajo rítmico de Clayton, me da la vida, me produce una sensación de placer y de satisfacción tal, que forma parte de esos detalles que en pequeñas dosis, conforman la “Felicidad”, tal y como yo la entiendo.

Siempre me ha gustado U2, desde sus primeros inicios, y este War, confirmaba lo grande que era esta banda. Y La Playlist del Yeyo, lo corrobora incluyéndolo en su repertorio. 

Si te consideras admirador y fan de los U2, y tienes curiosidad por saber mas de esta magnífica banda irlandesa, en La Playlist del Yeyo, te propongo una forma original de mostrarte su música, y es disco a disco, y de forma divertida. Aquí tienes los discos de U2 que se incluyen de momento en La Playlist del YeyoBoyThe Unforgettable FireAchtung Baby

Explora más en La Playlist del Yeyo:

Visita las fichas exclusivas de mis joyas musicales en: El Joyero del Yeyo

Si quieres mas historias y mas discos del siglo XX, entra en el Catálogo

Podeis visitar la página de La Playlist del Yeyo, en la que están ubicados todos los videos colgados en el blog, a modo de playlist, incluidos los de U2, para que los disfruteis todos juntos, y en el orden que querais. 

Y si buscas una canción o un video que no está en La Playlist del Yeyo, lo puedes localizar en el Buscador del Yeyo, procurando especificar bien el video o canción que quieres localizar.

¡¡Hasta la próxima!!


P.D.: Si quieres suscribirte al blog, para estar informado de todo lo que ocurra en él, pulsa en este enlace, y rellena el formulario que te sale. No te preocupes, no cuesta nada. Es muy fácil. Solo tienes que poner tu nombre y una dirección de correo electrónico. Nada más. Hazlo y te lo agradeceré eternamente. Gracias.

Leer más
    envía por email
Publicado febrero 09, 2026 por Aurelio Vázquez Sánchez con 0 comentarios

Madness-One Step Beyond

Interpretación visual de One Step Beyond de Madness-La Playlist del Yeyo


Madness, con este disco concretamente, One Step Beyond, es una de las bandas mas divertidas que he escuchado jamás. Estos tios están como cabras, como decimos por mi tierra. Es una música muy entretenida, las letras son animadas, y el ritmo es muy alegre. Destaca ese maravilloso saxofón, que suena como los ángeles. Te invita a escucharla, a bailarla, y pasártelo en grande, en una verbena loca de aquellos 80. El paso adelante que Madness te invita a que des, es en realidad, la primera carcajada que sueltas, pero no es la única. Conforme vas avanzando por los temas del álbum, encuentras cosas enormemente divertidas, que te empujan a bailar; yo creo que es imposible que te puedas resistir, muy sieso tiene que ser uno para no bailar con estas deliciosas y divertidas melodías.



Menú de Contenido:

  • 1. El Saxofón de Oro (Narrativa)
  • 2. El Archivo Multimedia (Vídeo)
  • 3. El Podcast del Yeyo (Audio)
  • 4. Epílogo y Reseña técnica
  • 5. La Opinión del Yeyo

El Saxofón de Oro

El robo ocurrió un martes de niebla espesa, de esas que en Londres no solo se ven, sino que se mastican. El "Saxofón de Oro de Camden", una reliquia bañada en el sudor de mil conciertos y en el latón más puro de la tradición Two-Tone, desapareció de su vitrina blindada en el pub "The Dublin Castle". No era solo un instrumento; era el tótem que mantenía el equilibrio entre el gris del hormigón británico y el technicolor del ritmo.

El Archivo Multimedia

archivo multimedia

Detrás del robo estaba el Barón Malcom Von Silence, un aristócrata cuya fortuna provenía de la fabricación de tapones para los oídos y cuya única meta en la vida era erradicar el ruido, el color y cualquier cosa que obligara a un ser humano a mover las caderas de forma asíncrona. El Barón odiaba el Ska. Lo consideraba una "vulgaridad rítmica que altera el orden de las clases". Su plan era fundir el saxofón para crear una aleación capaz de insonorizar todas las salas de baile del Reino Unido. Un mundo de silencio absoluto. Un mundo sin alegría.

El Podcast del Yeyo

Logo Spotify

España

Reino Unido

El Yeyo y Bernie lo sabían. Sentados en un banco del mercado de Camden, observaban la vitrina vacía. Bernie intentaba, sin éxito, comerse un perrito caliente mientras mantenía el equilibrio sobre unos zapatos de claqué que había comprado por error.

Yeyo, sigo sin entenderlo -dijo Bernie, con mostaza en la solapa-. ¿Por qué tenemos que recuperar un saxofón? Yo tengo una flauta dulce en casa que suena... aceptable.

¡Bernie, por el amor de Dios! No es un saxofón cualquiera. Es el instrumento con el que se grabó la "intro" que va a definir esta década. Si el "Barón del Aburrimiento" lo funde, el Ska desaparecerá y solo nos quedará la música de ascensor.

aparición del malvado Barón

Si no lo recuperamos hoy, Bernie, mañana Londres sonará a coro de iglesia un lunes por la mañana -dijo el Yeyo mientras ajustaba su corbata de cuadros.

Bernie, que en ese momento intentaba desatascar un trozo de regaliz de sus muelas, asintió con gravedad, sin saber que su torpeza estaba a punto de convertirse en la última línea de defensa de la cultura popular.

De repente, una sombra alargada con un monóculo brillando bajo una farola apareció al fondo del callejón. Era él. El Barón.

Justo en ese momento, la puerta trasera de un club se abrió y aparecieron tres tipos con trajes oscuros y gafas de sol. Bernie, en un alarde de torpeza legendaria, tropezó con su propio zapato, salió disparado y aterrizó dentro de un cubo de basura metálico. El estruendo fue como un gong de guerra.

¡Ahí están! -gritó uno de los gorilas-. ¡A por ellos!

¡Bernie, no te salgas del cubo, rueda! -ordenó el Yeyo.

One Step Beyond

La persecución fue un delirio. Bernie rodaba calle abajo dentro del cubo de basura, gritando en falsete, mientras el Yeyo corría a su lado esquivando puestos de fruta.

¡Escucha este ritmo, Bernie! -gritó el Yeyo mientras saltaba sobre un carro de manzanas-.

¡Es el sonido "Nutty"! Esta canción ni siquiera necesita letra, solo ese grito de guerra: "Hey you, don't watch that, watch this!". Es la declaración de intenciones más gamberra de la historia. ¡El saxo marca el paso como si fuera una marcha militar para gente que ha bebido demasiado café!

¡Yeyo, voy a vomitar la mostaza! -rugió el cubo de basura mientras rebotaba contra un bordillo.

Lograron despistarlos en un callejón oscuro. El Yeyo ayudó a un Bernie mareado a salir del contenedor. El pobre hombre tenía un resto de lechuga en el pelo y la dignidad por los suelos.

De repente, el silencio del callejón fue roto por un tono de llamada estridente.

Es Sheila -susurró Bernie con terror-. Mi novia. Me dijo que si hoy no iba a ver las cortinas nuevas con ella, me convertiría en el protagonista de una canción triste.


📊 DATOS CLAVE:Número 2 en el UK Albums Chart | 78 semanas consecutivas en listas de éxitos | Certificado Triple Platino con más de 600.000 copias vendidas en su lanzamiento | Elegido por la revista Q como uno de los 100 mejores álbumes británicos de la historia por su innovadora fusión de Ska y pop comercial.

My Girl

Bernie contestó el teléfono e intentó susurrar, pero Sheila gritaba tan fuerte que se oía desde el Támesis. El Yeyo, apoyado en un muro grafiteado con el logo de Madness, sacó su walkman.

Es el destino, Bernie. Estás viviendo el segundo track del álbum. Mike Barson compuso esto pensando exactamente en tíos como tú. ¿Oyes ese piano? Es juguetón, muy pop, muy sesentero, pero con ese toque británico de "mi novia me tiene frito pero la quiero". La crítica siempre dice que Madness es solo fiesta, pero esta canción es una joya de composición pop. Es costumbrismo puro: el tipo que no sabe qué decir cuando ella se enfada. ¡Es tu vida en cuatro por cuatro!

¡Sheila, cariño, no es que no quiera ver las cortinas, es que estoy rodando en un cubo por Camden! -gritó Bernie antes de que ella colgara con un estruendo seco.

Ha colgado -dijo Bernie, desolado-. Dice que soy un "Bed and breakfast man" sin el "breakfast".

No hay tiempo para dramas, el "Barón" se lleva el saxo al Cairo -dijo el Yeyo señalando el río-. Bueno, a una casa flotante que se llama "El Cairo". ¡Rápido!

Llegaron al muelle y vieron una barcaza vieja y destartalada alejándose. No había puentes cerca, solo una cuerda de carga que colgaba sobre el río.

Ni lo pienses, Yeyo. No soy Tarzán -dijo Bernie. Pero Yeyo ya le estaba dando un empujón.

Night Boat to Cairo

Bernie quedó colgado de la cuerda, balanceándose sobre las aguas negras del río mientras la barcaza pasaba por debajo. El Yeyo saltó con la agilidad de un mod experimentado.

¡Míranos, Bernie! ¡Parecemos el videoclip! Solo nos faltan los salacots y las bermudas.

 Este tema es la locura hecha música. Esos vientos que suenan a desierto pero con la suciedad de Londres... es el momento del disco donde te das cuenta de que estos tíos están locos de remate, pero son genios. Es una fanfarria que no debería funcionar, ¡pero te obliga a mover los pies incluso colgado de una soga!

Bernie soltó un grito, se resbaló y cayó sobre el techo de la barcaza con un "chof" que despertó a todas las gaviotas del puerto. Por suerte, aterrizó sobre una pila de alfombras que el "Barón" estaba contrabandeando.

Se deslizaron al interior. El lugar estaba lleno de aristócratas decadentes bebiendo champán. En el centro, sobre un cojín de terciopelo, estaba el Saxofón de Oro. Un hombre alto con un monóculo lo custodiaba.

¡Vaya, vaya! Los enviados de La Playlist del Yeyo -dijo el Barón-. Habéis llegado justo para el homenaje.

The Prince

De repente, una banda de jazz empezó a tocar algo aburrido. El Yeyo no pudo aguantar. Le arrebató las baquetas al batería y empezó a marcar el ritmo sincopado del Ska.

¡Esto es un homenaje, Barón! ¡Pero un homenaje a Prince Buster! -exclamó el Yeyo-. Escucha el bajo, es hipnótico. Este fue su primer single y es donde demuestran que respetan a los maestros de Jamaica. Tiene esa elegancia callejera que tú nunca entenderás. Es el sonido de la clase obrera reclamando su sitio en la pista de baile.

Bernie, intentando ayudar, decidió hacer un pase de baile "Nutty" para distraer a los guardias, pero acabó enredado en una cortina y derribando la mesa del buffet. Los canapés volaron como proyectiles.

En medio del caos, el Yeyo agarró el saxofón. ¡Lo tenían! Pero los guardias cerraron las salidas. Solo quedaba una opción: esconderse en la zona de camarotes de la tripulación.

Bed and Breakfast Man

Se encerraron en un camarote que compartían tres marineros roncando. Olía a calcetines usados y a pescado rancio. Bernie se desplomó en una litera.

Yeyo, estoy cansado. Quiero mi cama. Quiero mis cortinas.

Aguanta, Bernie. Somos como el protagonista de esta canción. Tipos que aparecen en lugares donde no los han invitado y acaban quedándose a dormir. Esta es la crónica social del disco. Madness te cuenta la historia del buscavidas, del que no tiene donde caerse muerto pero tiene una sonrisa en la cara. Musicalmente es perfecta: ligera, bailable y con ese toque de piano que parece sacado de un pub victoriano. ¡Somos leyendas, Bernie!

Soy una leyenda con un sándwich de pepino pegado a la espalda -respondió Bernie con tristeza.

Al amanecer, la barcaza atracó. El Yeyo y Bernie saltaron al muelle. El Barón y sus hombres los rodearon en un callejón sin salida. El villano sacó un revólver (de agua, pero con muy mala leche).

Entregad el saxo. El Ska ha muerto.

El Yeyo miró a Bernie. Bernie miró al Yeyo. Bernie, en un momento de lucidez absoluta inspirado por el hambre, sacó un silbato que llevaba en el bolsillo y sopló con todas sus fuerzas.

Madness

No fue un silbido, fue una invocación. De las esquinas empezaron a aparecer docenas de seguidores de La Playlist del Yeyo, todos vestidos con trajes de cuadros y botas Dr. Martens, caminando en fila india, haciendo el famoso "paso de la oca" de la banda.

¡Esto es la locura! -gritó el Barón, abrumado por la marea humana.

¡No, Barón! ¡Esto es Madness! -sentenció el Yeyo-. La canción que cierra el círculo. Una versión que superó al original. Es el himno de los que no encajamos, de los que preferimos un ritmo roto a una vida perfecta.

Bernie, contagiado por la energía, empezó a bailar tan frenéticamente que sus pantalones (demasiado estrechos) reventaron por la costura trasera, pero no le importó.

El Barón, horrorizado por la visión del calzoncillo de corazones de Bernie, huyó despavorido.

El saxofón estaba a salvo. Londres volvía a tener ritmo.

Bernie asusta al Baron

Tras la huida despavorida del Barón, derrotado por la visión del calzoncillo de corazones de un Bernie triunfante, el Saxofón de Oro volvió a manos del Yeyo. El sol terminaba de despuntar sobre el skyline londinense, tiñendo de un naranja eléctrico las chimeneas de ladrillo.
El Yeyo sostuvo el instrumento con reverencia. No era solo metal; vibraba. En ese momento, mientras la ciudad empezaba a despertar, se hizo el silencio, pero no el silencio sepulcral del Barón, sino el silencio expectante que precede al primer golpe de batería.

Lo hemos logrado, Bernie -susurró el Yeyo-. Hemos salvado algo más que un disco.

Porque el Ska, en aquel cambio de década entre los 70 y los 80, fue el lenguaje de una juventud que se negaba a ser invisible. Fue la respuesta rítmica a las colas del paro y a las calles deprimidas. Mientras el sistema intentaba dividir al país, el tablero de ajedrez del Two-Tone unía a chicos blancos de clase obrera con inmigrantes jamaicanos bajo una misma bandera: la de la urgencia y el baile.

No era solo música; era una forma de caminar con la cabeza alta, de vestir trajes impecables aunque no tuvieras un penique en el bolsillo. Madness y su "One Step Beyond" fueron la banda sonora de esa resistencia alegre. Fue la prueba de que se podía gritar contra el mundo sin perder la sonrisa, de que el humor era la herramienta más afilada contra el autoritarismo. Aquellos jóvenes no solo bailaban; reclamaban su derecho a la locura en un mundo que se empeñaba en ser demasiado serio. El ritmo sincopado era el latido de un corazón que se negaba a detenerse, un paso adelante (y otro más allá) hacia una libertad que se medía en compases y en el brillo de un saxofón que, gracias a dos tipos corrientes, volvía a brillar bajo el cielo de Londres.

Epílogo y Reseña

icono radio

Lanzado el 19 de octubre de 1979 bajo el carismático sello independiente Stiff Records (cuyo eslogan era el irónico "Si no es Stiff, no merece la pena"), One Step Beyond... no fue simplemente un debut discográfico; fue el acta de nacimiento de una identidad cultural netamente británica. En un Reino Unido fracturado, sumido en la era de las huelgas y el ascenso del tatcherismo, estos siete chicos de Camden Town —que inicialmente se hacían llamar The Invaders— lograron algo casi imposible: fusionar el Ska jamaicano más puro de los años 60 con la energía irreverente del punk y la tradición del music-hall victoriano.

epilogo one step beyond

El disco es un prodigio de producción orgánica, mérito de la dupla Clive Langer y Alan Winstanley, quienes grabaron el álbum en apenas tres semanas en los estudios Eden de Londres. A pesar de la rapidez, el sonido es robusto y eterno. No es casualidad que el álbum escalara hasta el número 2 de las listas británicas, encontrando como único obstáculo para el liderato al todopoderoso Reggatta de Blanc de The Police. Se mantuvo en el Top 75 durante la friolera de 78 semanas, convirtiéndose en uno de los discos más rentables de la historia de la música independiente.

La crítica de la época, a menudo miope ante lo que consideraba "música para adolescentes", inicialmente los despachó como una banda de dibujos animados. Sin embargo, cabeceras como NME o Melody Maker pronto tuvieron que rendirse ante la evidencia: Madness poseía una capacidad narrativa única para retratar la cotidianidad inglesa con una agudeza similar a la de Ray Davies (The Kinks). Con más de 600.000 copias vendidas solo en su año de lanzamiento, el disco demostró que el movimiento 2-Tone podía ser un fenómeno de masas sin perder su mensaje de unidad racial y rebeldía festiva. Hoy, pasadas más de cuatro décadas, la prensa especializada como Rolling Stone o Q Magazine lo califica de "obra maestra esencial", destacando que canciones como "My Girl" o "Night Boat to Cairo" han trascendido el género para convertirse en parte del ADN cultural de Occidente. El "Sonido Nutty" no era una broma; era una forma de resistencia que, a través de la risa y el baile, enseñó a toda una generación que incluso en los tiempos más oscuros, siempre hay un paso más allá para dar.

La Opinión del Yeyo

logo opinion

Madness, con este disco concretamente, One Step Beyond, es una de las bandas mas divertidas que he escuchado jamás. Estos tios están como cabras, como decimos por mi tierra. Es una música muy entretenida, las letras son animadas, y el ritmo es muy alegre. Destaca ese maravilloso saxofón, que suena como los ángeles. Te invita a escucharla, a bailarla, y pasártelo en grande, en una verbena loca de aquellos 80. El paso adelante que Madness te invita a que des, es en realidad, la primera carcajada que sueltas, pero no es la única. Conforme vas avanzando por los temas del álbum, encuentras cosas enormemente divertidas, que te empujan a bailar; yo creo que es imposible que te puedas resistir, muy sieso tiene que ser uno para no bailar con estas deliciosas y divertidas melodías. 

Dicen los críticos que es una banda que representa muy bien el espíritu británico de aquella época, y por eso triunfaron. Es posible que así sea, yo recuerdo por aquellos años, el típico humor británico, que supuraban aquellas famosísimas series inglesas, del tipo de Benny Hill, que eran divertidísimas, o también “Un Hombre en casa”, aquella serie en la que salía un hombre compartiendo un piso con dos chicas, y se producían escenas realmente hilarantes, entre Robin el ligón fastasmilla, que no se comía un rosco, y las dos chicas, que ya lo conocían y pasaban olímpicamente de el.

opinion yeyo

Y aquellas risas del público, que nunca supe si eran enlatadas o es que hacían la serie en directo para unos espectadores colocados frente al escenario. Mas de una serie ví yo así. Y finalmente, me vienen recuerdos de aquella serie, que me encantaba, Los Roper, George y Mildred, aunque esta vino después de la del hombre en casa, pues eran los vecinos de este extraño trio, que después tomaron protagonismo por si solos, y se hizo una serie para ellos.  Aunque ésta sería algo posterior.

Pues ya situados en ese contexto, vienen ahora los Madness, y nos invitan a dar Un paso adelante, que también hubo una versión en español, y nos vuelven locos de atar, con sus bailes. Recuerdo a mis padres que decían que a esos tíos les faltaba un hervor.

"¡Hola, amigos! ¡Esto es Madness! Y tú deja todo y fíjate en esto, el sonido más marchoso y facilón que existe actualmente... ¡Un paso adelante!"

Explora más en La Playlist del Yeyo:

Visita las fichas exclusivas de mis joyas musicales en: El Joyero del Yeyo

Si quieres mas historias y mas discos del siglo XX, entra en el Catálogo

Podeis visitar la página de La Playlist del Yeyo, en la que están ubicados todos los videos colgados en el blog, a modo de playlist, incluidos los de Madness, para que los disfruteis todos juntos, y en el orden que querais. 

Y si buscas una canción o un video que no está en La Playlist del Yeyo, lo puedes localizar en el Buscador del Yeyo, procurando especificar bien el video o canción que quieres localizar.

¡¡Hasta la próxima!!


P.D.: Si quieres suscribirte al blog, para estar informado de todo lo que ocurra en él, pulsa en este enlace, y rellena el formulario que te sale. No te preocupes, no cuesta nada. Es muy fácil. Solo tienes que poner tu nombre y una dirección de correo electrónico. Nada más. Hazlo y te lo agradeceré eternamente. Gracias.

Leer más
    envía por email
Publicado febrero 02, 2026 por Aurelio Vázquez Sánchez con 0 comentarios

Led Zeppelin II

Interpretación visual de Led Zeppelin II de Led Zeppelin-La Playlist del Yeyo



"Si lo que quería era disfrutar de un buen rasgueo de guitarra, aquí lo encontré. Sin duda la protagonista del Led Zeppelin II es la guitarra, y estos tios la tocan como los ángeles. Pero no vayas a pensar que todo es guitarra en el disco, aunque sea la principal protagonista, hay unas melodías verdaderamente preciosas, y tampoco es tan duro como puede parecer en un primer momento, si te fijas detenidamente en su escucha, hay momentos muy delicados, e incluso elegantes, a pesar de su dureza. Incluso te puedes encontrar un solo de batería, si, de batería. Este álbum, es una verdadera joya, y escucharlo te da la medida de lo que eres capaz de soportar."


Menú de Contenido:

  • 1. Los Ecos del Trueno (Narrativa)
  • 2. El Archivo Multimedia (Vídeo)
  • 3. El Podcast del Yeyo (Audio)
  • 4. Epílogo y Reseña técnica
  • 5. La Opinión del Yeyo

Los Ecos del Trueno

El Despertar del Corazón de Piedra

El viento aullaba como un lamento ancestral sobre las Cumbres Quebradas, llevando consigo el aroma de la roca húmeda y el recuerdo de tiempos inmemoriales. Ardan, un joven explorador de los Clanes del Cénit, se aferraba a la estrecha cornisa, con sus ojos fijos en la neblina que envolvía el Abismo del Lamento. No era miedo lo que lo impulsaba, sino una sed insaciable de conocimiento, una búsqueda de las viejas verdades que se susurraban en las canciones olvidadas. El mundo había cambiado, se decía, desde que el Corazón de Piedra de Aerthos había dejado de latir. La magia se había retirado como la marea, dejando a los reinos sumidos en una penumbra gris, una era de susurros y sombras.

El Archivo Multimedia

archivo multimedia

Los Clanes del Cénit eran un pueblo esculpido por la austeridad del granito y la disciplina del fuego. Habitantes de las ciudades-colmena incrustadas en las laderas más altas, su cultura se basaba en el 'Culto al Silencio'. Para un habitante del Cénit, la perfección se encontraba en el golpe rítmico, pero sordo, del martillo sobre el yunque; cualquier sonido innecesario era considerado una distracción del alma. Eran maestros metalúrgicos, capaces de forjar acero que nunca perdía su filo, pero vivían en una sobriedad emocional que rozaba lo gélido. En sus grandes salones de piedra, los banquetes se celebraban en una calma sepulcral, apenas rota por el susurro de las túnicas de lana basta. Ardan, sin embargo, siempre había sentido que ese silencio no era paz, sino un vacío que pedía ser llenado. Mientras sus hermanos admiraban la quietud de una montaña, él buscaba la vibración de las tormentas, sospechando que el verdadero poder de sus ancestros no residía en la forja callada, sino en el estruendo que esta era capaz de provocar.

El Podcast del Yeyo

Logo Spotify

España

Reino Unido

Ardan no era como los demás jóvenes de su clan, que se contentaban con la forja y la caza. Él escuchaba los viejos mitos, aquellos que hablaban de una época dorada donde la música no solo entretenía, sino que modelaba la realidad, y los bardos eran más poderosos que los reyes. Su abuelo, un viejo y sabio chamán, le había entregado antes de morir un pequeño amuleto de obsidiana, liso por el tiempo y grabado con un símbolo que Ardan aún no comprendía del todo: un dragón alado que parecía danzar sobre un rayo. "Cuando Aerthos despierte de nuevo", le decía su abuelo con voz ronca, "el Corazón de Piedra resonará con el Trueno de los Ancestros. Búscalo, Ardan. Búscalo y libera el Amor Ilimitado que guarda."

camino de la grieta

De pronto, en aquel Abismo del Lamento, un trueno distante, más profundo que cualquier tormenta que hubiera escuchado, retumbó en el valle. No era un trueno de la naturaleza, sino uno que vibraba en sus huesos, en la propia tierra. Una fisura de luz carmesí se abrió en la base de una montaña lejana, liberando una ráfaga de energía que lo hizo tambalear. El amuleto de obsidiana se calentó en su pecho, latiendo al ritmo de su corazón acelerado.

Aquella luz carmesí era una señal, no había duda. El Corazón de Piedra.

Ardan sintió una oleada de adrenalina. Era una sensación que lo quemaba por dentro, un "Whole Lotta Love" por lo desconocido, por la aventura que acababa de nacer. El aire se llenó de una electricidad palpable, como si los acordes de una guitarra distorsionada se hubieran materializado en el viento. Era un sonido crudo, potente, un rugido de la tierra misma que le decía que lo que buscaba no era pacífico, ni amable, sino una fuerza indomable.

El camino hacia la grieta era traicionero, lleno de desprendimientos y puentes naturales carcomidos por el tiempo. Pero Ardan avanzaba con una determinación renovada. El amuleto vibraba con más intensidad a cada paso, guiándolo. La energía que emanaba de la fisura era magnética, casi embriagadora. Le recordaba a las historias que había escuchado sobre los antiguos juglares, capaces de invocar pasiones y desatar tormentas con sus instrumentos. "Dicen que los viejos bardos podían sentir la música como una extensión de su propia alma," había musitado su abuelo una vez, "y el disco Led Zeppelin II es un testamento moderno a esa misma magia."

sorteando la cascada helada

Reflexionó sobre esto mientras sorteaba una cascada congelada. El disco, decía su abuelo, era como un compendio de hechizos. "Cada pista," continuaba el hombre, "es una puerta a una emoción diferente, una prueba de la versatilidad y la fuerza de los maestros de la melodía." Ardan, que apenas conocía la música de los "tiempos antiguos" más allá de los cánticos de su clan, sintió una curiosidad renovada. Si esa música era tan poderosa como la energía que ahora lo atraía, entonces el mundo estaba a punto de cambiar de nuevo.

Mientras se acercaba, la fisura se hizo más grande, revelando una entrada a una caverna monumental. El interior brillaba con una luz extraña y pulsante, y el eco de los truenos se había transformado en un zumbido profundo, casi un canto. El aire era pesado con la esencia de algo antiguo y poderoso, algo que había estado durmiendo durante eones y que ahora, por fin, comenzaba a despertar.

Ardan no sabía qué encontraría dentro, pero su corazón latía al ritmo de aquel sonido, una percusión primitiva que le decía que su destino, y quizás el destino de Aerthos, estaba ligado a la poderosa resonancia del Corazón de Piedra.

El Eco en la Oscuridad

El interior de la caverna era un laberinto de cristal y sombra, sus paredes pulidas por la fricción de eones. El aire era denso, cargado con el olor a azufre y metal, y una resonancia profunda vibraba en la roca, el latido del Corazón de Piedra que Ardan buscaba. El amuleto en su pecho ardía ahora, emitiendo un pulso cálido que lo guiaba a través de la oscuridad como un faro. A medida que se adentraba, el brillo carmesí de la fisura se atenuaba, reemplazado por una luz azulada y fantasmal que emanaba de las vetas de cristal incrustadas en el techo.

recuerdos de su abuelo

"Dicen que los Cristales Cantores de Aerthos podían retener la esencia de la música," recordaba las palabras de su abuelo, "y que en ellos se grababan los grandes acontecimientos. Cada acorde, cada melodía, una memoria petrificada." Los cristales aquí eran diferentes, más grandes, más vibrantes. Parecían capturar la luz de una estrella lejana y reflejarla en un patrón intrincado, casi como la intrincada estructura de una compleja partitura.

El camino descendía en espiral, y el zumbido se hacía más fuerte, más envolvente. Ardan tropezó con un saliente y se apoyó en una pared de roca, sintiendo cómo una corriente armónica le recorría el brazo. No era solo un sonido, era una sensación, una vibración que parecía comunicarse directamente con su alma. Era el tipo de sentimiento que su abuelo le describía cuando hablaba de la "música de los grandes", la que te sacudía hasta los cimientos y te hacía ver el mundo de una forma nueva.

Mientras Ardan avanzaba, escuchó un leve murmullo, una voz suave que parecía flotar en el éter. Era una melodía melancólica, pero llena de una profunda fortaleza, como una promesa susurrada en la oscuridad.

La voz, clara y dulce, cantaba una balada de gratitud, un "Thank You" a un amor perdido, a un camino recorrido. Era una canción de despedida, sí, pero también de una fortaleza silenciosa, de la belleza que se encuentra incluso en la pérdida. Ardan se detuvo, embelesado. Nunca había escuchado algo así. La música de su clan era rítmica y funcional, pero esta... esta era pura emoción, pura alma.

Siguió la voz, que lo llevó a una gran cámara subterránea, un anfiteatro natural donde la luz azulada se concentraba en el centro. Allí, sobre un pedestal de obsidiana, flotaba lo que solo podía ser el Corazón de Piedra: un orbe pulsante de energía, translúcido y brillante, del tamaño de un pequeño escudo. De su superficie emanaban patrones rítmicos de luz, como ondas sonoras que se extendían por la cámara.

Pero no estaba solo. Sentado junto al pedestal, un anciano de cabello blanco y ropas raídas tocaba una especie de laúd rústico, del que emanaba la melodía. Sus ojos, profundos y llenos de una sabiduría milenaria, se fijaron en Ardan.

el guardian de la ultima cancion

"Veo que el Trueno te ha traído aquí, joven del Cenit," dijo el anciano con voz suave, dejando de tocar. "Mi nombre es Elara. Soy el Guardián de la Última Canción."

Ardan, aun recuperándose de la conmoción de la música y la revelación del Corazón, apenas pudo articular una pregunta: "¿Qué es este lugar? ¿Y qué es este orbe?"

Elara sonrió con tristeza. "Este es el Santuario del Eco, el corazón latente de Aerthos. Y el orbe... es el Corazón de Piedra, el receptáculo de la Gran Armonía, la fuente de toda magia y vida en nuestro mundo. Hace eones, el Corazón fue silenciado por la Disarmonía, una fuerza oscura que buscó apagar toda belleza. Desde entonces, Aerthos ha languidecido."

Señaló el orbe. "Tu amuleto, joven, es una astilla del Corazón de Piedra. Te ha respondido porque el orbe está despertando. La Disarmonía se fortalece, pero también lo hace la vieja música. La canción que has escuchado, esa balada de 'Thank You', es una de las pocas melodías que la Disarmonía no pudo corromper. Es el lamento y la esperanza de los antiguos bardos."

"Pero no basta," continuó Elara, su mirada fija en el orbe. "El Corazón de Piedra necesita ser alimentado con más que lamentos. Necesita el Trueno, la furia, la pasión... necesita la Gran Armonía para latir con fuerza de nuevo."

Ardan sentía que sus venas se llenaban de la misma energía que fluía por el Corazón de Piedra. La historia del anciano resonaba con los susurros de su abuelo. La "Disarmonía" era el eco de la "sombra" de la que tanto hablaba, y el Corazón, la fuente del "Amor Ilimitado".

"Mi abuelo me habló del 'Trueno de los Ancestros', y del disco Led Zeppelin II como una clave para desatarlo," dijo Ardan, mostrando el amuleto. "Dijo que ese álbum, como este Corazón, es un manantial inagotable de emociones y sonidos. Que tiene la rabia, la melodía, la fuerza bruta y la delicadeza para sanar cualquier herida. Es un caleidoscopio sónico, una verdadera obra maestra del rock clásico que abarca desde los riffs más incendiarios hasta las baladas más conmovedoras, un testimonio de la destreza musical de la banda."

Elara lo miró con sorpresa, sus ojos brillando. "Tu abuelo era más sabio de lo que imaginaba. Esas son las palabras exactas que he estado esperando escuchar. El Led Zeppelin II... es una de las "Llaves del Ritmo", un artefacto auditivo que puede canalizar las energías del Corazón. Pero necesitarás más que una llave para reavivarlo por completo. Necesitarás el espíritu indomable, la fuerza de corazón para desatar el 'Heartbreaker'."

las llaves del ritmo

El Corazón de Piedra pulsó con más intensidad, y un tenue rayo de luz azul golpeó el amuleto de Ardan, haciendo que la marca del dragón alado brillara con una fuerza renovada. Elara extendió su mano. "Tu viaje, joven Ardan, apenas ha comenzado. Debes encontrar los ecos perdidos de la Gran Armonía, las otras "Llaves del Ritmo", antes de que la Disarmonía ahogue toda luz."

El Filo de la Melodía

Ardan abandonó el Santuario del Eco con el amuleto ardiendo contra su pecho. Elara le había advertido: la Disarmonía no se quedaría de brazos cruzados mientras el Corazón de Piedra intentaba recuperar su latido. El joven explorador descendió por las faldas de las Cumbres Quebradas, pero el paisaje había cambiado. Una niebla espesa y aceitosa se arrastraba por el suelo, y los árboles, una vez majestuosos, ahora parecían garras retorcidas que intentaban atrapar el cielo.

De repente, el silencio fue quebrado por un sonido estridente, un chirrido de metal contra piedra. De entre las sombras surgieron los Engendros del Vacío: criaturas sin rostro, hechas de estática y silencio absoluto, cuya misión era devorar cualquier rastro de sonido. Ardan desenvainó su vieja daga de hierro, pero sabía que el acero convencional poco podía hacer contra la nada.

En ese instante, el amuleto liberó una descarga. Un solo de guitarra imaginario, rápido y agresivo, resonó en su mente, otorgándole una velocidad sobrehumana. Era el espíritu de "Heartbreaker", un ataque directo y punzante que cortaba la niebla. Ardan se movió como un relámpago, esquivando los ataques de los engendros. Cada vez que su daga chocaba con ellos, se escuchaba un "bend" de cuerda estirada al límite, una energía que desintegraba a los enemigos.

—¡Eso es! —gritó Ardan para sí mismo, sintiendo la rabia y el virtuosismo de la canción fluyendo por sus brazos—. ¡No podéis silenciar el trueno!

lucha contra los engendros del vacio

Tras la batalla, jadeante, Ardan se sentó sobre una roca. La adrenalina empezaba a bajar, dejando paso a una reflexión profunda. Miró el amuleto y pensó en lo que Elara le había dicho sobre este disco. "Es un álbum de contrastes", se dijo. "Pasa de la violencia técnica de un solo que te rompe el alma a la ligereza más absoluta en un abrir y cerrar de ojos". Realmente, Led Zeppelin II era la banda sonora perfecta para este mundo bipolar en el que vivía: un lugar capaz de la belleza más sublime y de la oscuridad más aterradora.

La Dama del Camino y el Largo Viaje

A pocos kilómetros de las Tierras Sombrías, Ardan encontró una posada que parecía resistir el avance de la Disarmonía. Allí, una mujer de cabellos dorados y armadura ligera manejaba el lugar con una energía envidiable. Se llamaba Lyra, y aunque parecía una simple posadera, en sus ojos brillaba la chispa de una antigua guerrera.

Lyra no era alguien a quien se pudiera ignorar. Era una "Living Loving Maid", una mujer con una personalidad arrolladora que no aceptaba un "no" por respuesta. Mientras le servía a Ardan una jarra de hidromiel, ella tarareaba un ritmo pegadizo, uno que hacía que los clientes se sintieran, por un momento, a salvo de la oscuridad exterior.

—Has pasado por las Cumbres, muchacho —dijo ella, apoyando sus manos callosas en la mesa—. Tienes el aroma del rayo. Pero cuidado, el camino hacia las Tierras Bajas es largo y está lleno de distracciones.

—Debo seguir —respondió Ardan—. El Corazón de Piedra depende de ello.

—Entonces debes prepararte para un "Ramble On", un viaje sin descanso —añadió ella con una sonrisa cómplice—. Como dicen los antiguos textos de La Playlist del Yeyo, para alcanzar la gloria hay que caminar por senderos que nadie más se atreve a pisar.

Ardan se despidió de Lyra al alba. Ella le entregó una pequeña bolsa con suministros y un consejo: "Este disco, Led Zeppelin II, nos enseña que la estructura es importante, pero la improvisación es vital. No sigas siempre el camino marcado; a veces, el riff más extraño es el que te salva la vida". Ardan asintió, comprendiendo que la técnica depurada de Jimmy Page y la base rítmica de hierro de la banda eran metáforas de la disciplina y la pasión necesarias para su misión.

El camino se extendía ante él. Ardan caminaba al ritmo de un bajo hipnótico, sintiendo que cada paso lo alejaba de su hogar pero lo acercaba a la salvación de Aerthos. Las hojas crujían bajo sus botas, y en su mente, la letra de la canción hablaba de Gollum y el Señor Oscuro, recordándole que no era el primero en enfrentarse a una odisea fantástica. "Tengo que seguir adelante", pensó, "por la música, por mi abuelo, por el mundo".

El Retumbar del Vacío

El gigante de piedra y vapor, al que los antiguos llamaban "El Tronador de Bonham", no se detuvo tras los primeros compases. Sus martillos de granito no solo golpeaban el suelo, sino que rasgaban el tejido mismo de la realidad. Cada golpe de "Moby Dick" creaba ondas de choque que convertían el aire en algo sólido, una barrera de sonido puro que Ardan debía atravesar.

Ardan no solo corría; danzaba en una agonía de esfuerzo físico. La percusión era tan potente que sus oídos sangraban, pero su espíritu, alimentado por la esencia de Led Zeppelin II, encontraba el ritmo oculto entre el caos. Comprendió que el solo de batería no era una simple exhibición, sino un código geométrico. Si fallaba un paso, si perdía el tempo un solo milisegundo, los martillos lo aplastarían contra la eternidad.

—¡Es la fuerza bruta contra la voluntad! —gritó Ardan, mientras saltaba sobre un fragmento de montaña que flotaba por la vibración.

Al llegar al centro del estruendo, Ardan no encontró una baqueta de oro, sino algo mucho más inquietante: un vacío en forma de cilindro que absorbía toda la luz. Al tocarlo, el gigante se desintegró en una lluvia de ceniza y notas musicales suspendidas en el aire. El joven regresó al Santuario del Eco, pero el silencio que lo rodeaba ahora era pesado, antinatural.

Al insertar el cilindro en el Corazón de Piedra, la explosión no fue solo de luz. Fue una amalgama de visiones. Vio a cuatro figuras sombrías en lo alto de un dirigible de plata cruzando cielos de fuego; escuchó gritos de éxtasis y llanto. La Disarmonía retrocedió, sí, pero no desapareció. Se transformó en algo más delgado, más sutil.

explosion del corazon de piedra

—Está hecho... —susurró Elara, el Guardián, aunque su rostro no mostraba alegría, sino un terror reverencial.

El Corazón de Piedra comenzó a latir con un tono dorado, pero en su centro, una pequeña mancha negra, como una gota de tinta en un océano de luz, comenzó a expandirse rítmicamente. Ardan miró sus manos: las venas brillaban con una luz eléctrica, pero sus dedos empezaban a volverse de piedra.

—¿Qué está pasando? —preguntó Ardan, sintiendo un frío gélido.

—Has despertado el Trueno —respondió Elara, retrocediendo hacia las sombras—. Pero el Trueno siempre viene antes de la Tormenta Final. El disco no era solo una cura, muchacho. Era un aviso. Has liberado el Amor Ilimitado, pero también has abierto la puerta a aquello que habita en las frecuencias que ningún hombre debería escuchar.

De repente, una vibración baja, un subgrave que no pertenecía a ninguna canción conocida, hizo que el santuario temblara. El amuleto de Ardan se quebró en dos. En la pared de la cueva, las runas que formaban el nombre de La Playlist del Yeyo brillaron con un rojo intenso y luego se apagaron.

📊 DATOS CLAVE:Led Zeppelin II alcanzó el #1 en Billboard desbancando a los Beatles | Certificado 12 veces Platino por la RIAA | Contiene el riff fundacional de 'Whole Lotta Love' y el solo histórico de 'Moby Dick' | Fue grabado en múltiples estudios durante giras extenuantes, definiendo el sonido crudo del hard rock.

Ardan se giró hacia la salida, pero la entrada de la cueva ya no daba a las Cumbres Quebradas. Ante él se extendía un océano de nubes de plomo y, a lo lejos, el sonido de una guitarra quejumbrosa empezaba a dibujar una melodía que no pertenecía a este disco, sino a algo que estaba por venir.

¿Había salvado Aerthos o simplemente había acelerado su metamorfosis hacia algo más peligroso? Ardan dio un paso hacia el vacío, y justo antes de que la oscuridad lo envolviera por completo, una voz femenina —quizás la de Lyra, quizás la de una musa olvidada— susurró en su oído: "El viaje no termina con el eco, Ardan. El eco es solo el principio del siguiente riff".

Y entonces, el silencio absoluto volvió a reinar. Pero era un silencio que aguardaba... un silencio que respiraba.

Epílogo y Reseña

icono radio
epilogo led zeppelin II

Publicado el 22 de octubre de 1969, Led Zeppelin II no fue simplemente la continuación de un debut exitoso; fue el terremoto que terminó de dar forma al hard rock y al heavy metal tal como los conocemos. Grabado en plena gira, en diversos estudios de Europa y Norteamérica, el álbum destila una urgencia y una energía salvaje que lo llevaron directamente al puesto número 1 de las listas de éxitos tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos, desbancando nada menos que al Abbey Road de los Beatles. Con ventas que superan los 12 millones de copias solo en EE. UU. (Certificación de Diamante), este disco es un monumento a la producción de Jimmy Page y al virtuosismo de sus cuatro integrantes. 

En su momento, la crítica fue mixta: algunos puristas del blues no entendían la potencia eléctrica de su sonido, pero con el paso de las décadas, la percepción ha cambiado radicalmente. Hoy en día es calificado unánimemente como una de las obras cumbre de la historia de la música, una amalgama perfecta de blues-rock psicodélico y pasajes acústicos que sentó las bases para generaciones de guitarristas y bateristas. Es, en esencia, el disco que demostró que el rock podía ser tan pesado como un zeppelin de plomo y tan etéreo como un sueño de Tolkien.


La Opinión del Yeyo

logo opinion

Como habréis comprobado todos aquellos que seguís La Playlist del Yeyo, no he incluido hasta el momento, ningún disco de hard rock, o heavy metal, o simplemente rock duro, como lo conocíamos entonces. Y no los he incluido porque por aquellos finales de los 70 y años 80, ese tipo de rock me parecía pesado, difícil de entrar, me costaba digerirlo. Lo que hacía entonces era, dejarlo de lado, no seguirlo. Me centraba en otro tipo de música, mas alternativa, mas “suave” y digerible a mis oídos.

opinion yeyo

Cuando llegaron los 90, y apareció el grunge, y posteriormente el britpop, es cuando descubrí el verdadero sonido de las guitarras distorsionadas, y potentes. Y es cuando se me abre un mundo entero de rock distorsionado, duro, y le abro mi mente al hard, al heavy, y al metal. Pero ojo, no a todo, solo a algunas bandas, y de ellas, a algunos discos concretos, que me parecen verdaderas obras de arte. Es el caso de Led Zeppelin. Ya con internet, y con mucho mas fácil acceso a la música, empiezo a bucear por estos estilos y como no, empiezo, pues por donde debo empezar, por los padres del hard, y del heavy. Empiezo por Led Zeppelin. Y este es el primer gran descubrimiento de esa búsqueda. El Led Zeppelin II. Lo digo como lo sentí en su momento: “lo flipé”

Si lo que quería era disfrutar de un buen rasgueo de guitarra, aquí lo encontré. Sin duda la protagonista del Led Zeppelin II es la guitarra, y estos tios la tocan como los ángeles. Pero no vayas a pensar que todo es guitarra en el disco, aunque sea la principal protagonista, hay unas melodías verdaderamente preciosas, y tampoco es tan duro como puede parecer en un primer momento, si te fijas detenidamente en su escucha, hay momentos muy delicados, e incluso elegantes, a pesar de su dureza. Incluso te puedes encontrar un solo de batería, si, de batería. Este álbum, es una verdadera joya, y escucharlo te da la medida de lo que eres capaz de soportar. Si lo disfrutas, el hard es lo tuyo. Si no, no sigas buscando, no encontrarás nada que te guste. En mi humilde opinión, este pedazo de álbum es la puerta de entrada al hard rock. Y La Playlist del Yeyo, ha cruzado su umbral. Larga vida.

Explora más en La Playlist del Yeyo:

Visita las fichas exclusivas de mis joyas musicales en: El Joyero del Yeyo

Si quieres mas historias y mas discos del siglo XX, entra en el Catálogo

Podeis visitar la página de La Playlist del Yeyo, en la que están ubicados todos los videos colgados en el blog, a modo de playlist, incluidos los de Led Zeppelin, para que los disfruteis todos juntos, y en el orden que querais. 

Y si buscas una canción o un video que no está en La Playlist del Yeyo, lo puedes localizar en el Buscador del Yeyo, procurando especificar bien el video o canción que quieres localizar.

¡¡Hasta la próxima!!


P.D.: Si quieres suscribirte al blog, para estar informado de todo lo que ocurra en él, pulsa en este enlace, y rellena el formulario que te sale. No te preocupes, no cuesta nada. Es muy fácil. Solo tienes que poner tu nombre y una dirección de correo electrónico. Nada más. Hazlo y te lo agradeceré eternamente. Gracias.

Leer más
    envía por email